Jue24042014

   Ciudad de Buenos Aires

Aborto: más allá de lo moral y lo inmoral

"El niño por nacer, científica y biológicamente es un ser humano cuya existencia comienza al momento de su concepción. Desde el punto de vista jurídico es un sujeto de derecho como lo reconoce la Constitución Nacional, los tratados internacionales anexos y los distintos códigos nacionales y provinciales de nuestro país" Declaración del 30 de septiembre de 2010 de la Academia Nacional de Medicina de la República Argentina.

Lo recién citado puede verse como un resumen de la situación jurídica actual con respecto al aborto en la Republica Argentina. Irónicamente el aspecto legal de la legalización del aborto nunca fue el mayor eje en torno al que se dieron sus discusiones.  La necesidad dicotómica de encasillar acciones dentro de bueno-malo, moral-inmoral es un paradigma de casi todas las sociedades occidentales y ha llevado a este asunto a una eterna discusión de pros y contras. Esto es perfectamente entendible, ya que es una discusión con un trasfondo enorme, tal como en qué momento se puede considerar a una persona como tal, cuándo se empieza a ser individuo con derechos, cuáles son las responsabilidades del estado en cuanto a prevención sexual; saliendo un poco de lo socio-legal: en qué momento empieza la vida, que autoridad legal tiene la madre desde una justificación biológica sobre la vida de su hijo no nato, y muchas otras entre muchos otros matices. Es incluso una discusión sobre la vida misma, sobre si se mata o no. Pero no es la legalidad y los derechos de manera pura lo que se trata en el momento del debate.

Teniendo en cuenta la indiscutible subjetividad que se proyecta sobre lo tratado creo que es correcto decir que es esta misma subjetividad lo que impide una solución concreta a un problema que no sólo ya existe por más que sea el aborto legal o no y que además va en crecimiento arrastrando consigo la muerte de miles de madres por año. El apasionamiento por los distintos bandos pro y contra no acostumbran tener rasgos racionales, sino pasionales y hasta desmedidos.

A partir de aquí doy unos datos:

El aborto no es practicado en los hospitales públicos del país, ya que su realización no está permitida legalmente, excepto las circunstancias que prevé el Código Penal. No obstante se practican alrededor 450.000 abortos clandestinos por año, lo que es un total de 40% de los embarazos dados, de los cuales se desprende 30% de las muertes maternas en la Argentina (datos de la F.E.I.M., Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer). Es este el quid de la cuestión.

Lo que quiero marcar como relevante es que la legalización del aborto no es un tema verdaderamente discutible. Si bien la concepción moral individual que toda persona pueda tener en cuanto a la práctica o no del mismo es perfectamente respetable y se sitúa dentro de sus derechos individuales, el permiso legal para llevar a cabo un aborto seguro y que no conlleve en la muerte de la madre es indudablemente necesario. Por qué digo esto: Los llamados pro-vida son los fervientes enemigos del aborto, cualquiera que sea su contexto. Se escudan debajo de su título autoimpuesto cuando si lo vemos desde una mirada técnica o un poco etimológica su accionar es muy diferente a la protección y preservación de la vida. No hay sociedad que este a favor de la muerte de absolutamente ningún ser humano, nato o no nato. Ahora, por un momento tomemos el argumento de los “pro-vida”. Se supone que optan por cuidar la vida toda con su valor conllevado. Al considerar al no nato como ser vivo, persona e individuo con derechos se ponen enérgicamente en contra de la legalización, ya que a su parecer están destruyendo una vida. Tomemos por un momento este argumento como cierto (no digo que sea correcto o incorrecto, sólo marco que se suponga por ahora que es incuestionablemente correcto). Entendamos al no nato por una persona con vida propia. Una buena pregunta aquí seria ¿Vale más la vida del bebe no nacido que la vida de la madre?, o inclusive de una forma más directa ¿Es preferible dar muerte a dos individuos en lugar de a uno sólo?

Que quiero decir. La legalización de este método no es discutible desde un punto de vista lógico. Los abortos ocurren, se quiera o no, son una realidad. Y como sociedad que hoy en día sufre esta realidad es necesario que lo tratemos la mejor manera posible. Con la prohibición del aborto no se gana nada, solamente se aumenta el número de muertes. Sea legal o no sea legal el aborto sucede, y no en un contexto cómodo. Es un dolor tanto físico como psicológico terriblemente fuerte para la madre y de ninguna manera se desea llegar a esa instancia.

Entendamos que el aborto siempre es la última decisión restante para evitar un nacimiento no deseado.

A pesar de todo, ocurre. Y acarea no sólo, si se quiere, la muerte del no nato, sino también, en muchos casos, la de la madre. Por eso, para lograr un menor numero de muertes, es preferible que se de el permiso para que el aborto sea legal, libre y gratuito.

Los llamados “pro-vida” tienen un sentido crítico entendible. Nadie esta a favor de que se aborte, pero ellos ignoran que por más ley que lo impida los abortos se dan, y mueren no sólo los niños que ellos defienden, sino también las madres. Querer proteger la vida obligando a la gente a hacerse prácticas poco seguras para la misma, a falta de una opción eficiente y de calidad es ser poco realista y poco lógico.

Es hasta matemático si se quiere: mantener una vida cuando puede llegar a perderse dos y una definitivamente perecerá es la decisión más sensata.

En el momento que el aborto de legaliza la madre puede estar bajo resguardo médico y realizar el tratamiento de forma eficiente y segura para ella. Por eso es igual o incluso más importante que el aborto no sólo esté permitido, sino que también sea gratuito, ya que de lo contrario el flagelo continuaría tal como está. Son las mujeres de bajos recursos y menor educación sexual las que tienden a encontrarse en estas situaciones. Si hacemos que el aborto sea pago solamente lograremos que las mujeres con poder adquisitivo puedan resguardar su vida en caso de deber someterse al procedimiento, mientras que las mujeres de bajos recursos, que son las que sufren en mucha mayor medida este problema, seguirían en exactamente la misma situación; y las muertes no bajarían.

Antes de concluir quiero dejar en claro que nadie está a favor de que se de muerte a nadie. Es por eso que siempre es necesario que se fomenten los métodos anticonceptivos para evitar los embarazos no deseados, la educación sexual en las escuelas sean laicas o no y la implementación eficiente de la Ley de Salud Sexual y Procreación Responsable (ley numero 25.673, sancionada en el 2003. En la misma se estipula, entre otros puntos, la creación del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable en el ámbito del Ministerio de Salud, con algunos fines como el de disminuir la mortalidad materno-infantil, prevenir embarazos no deseados, y garantizar a toda la población el acceso a la información, orientación, métodos y prestaciones de servicios referidos a la salud sexual y procreación responsable; entre otros).

Fomentando la sexualidad segura y responsable se evitará que se deba recurrir a abortos, pero en el trascurso de esta instrucción social es innegable la cantidad de muertes que ocurren a causa de las prácticas clandestinas de los mismos, por eso, más allá de que sea moral o inmoral, el aborto debe ser legal, libre y gratuito, para así poder mantenernos a favor de la vida.

Francisco Arturi Piarristeguy

Auspicia